martes, 20 de enero de 2015

Centros de Madres y la Política Chilena

No vayan a creer que esto es pelar por pelar. Yo también pertenezco a un partido político, a la DC. Pero las cosas como son. Los partidos políticos hoy por hoy no son más que centros de madres. Tan sólo les falta el mate y el tejido. Se juntan a hablar del pasado, hacen homenajes y conmemoraciones, pelan a los vecinos. Incluso una vez, en una reunión en plenos siglo 21, escuché decir: “Es que los comunistas…” y no sabría decirles que más, porque ahí dejé de escuchar y a los poco minutos me fui. Esto a nivel de núcleos periféricos, comunales, regionales.

Un poco más profesionalmente, entramos en la elite intelectual (no así de poder), que discute los grandes temas. Horas y horas gastadas, recursos, congresos, especialistas, y creen que el sólo hecho de discutir va a cambiar algo. En realidad no hacen nada, lo que se discute queda ahí, no se usa para nada, no le interesa a nadie más que a los presentes, y sólo mientras dura la reunión. Por supuesto que siempre saltan a colación los grandes ideales, normalmente en voz de algún cuasi prócer, ¡y como no nombrarlos!, y es que no hay nada más importante que la paz mundial y el fin del hambre.

Finalmente llegamos a los verdaderos grupos de poder, que a fin de cuentas actúa por su propio pensamiento, influenciados por la ideología correspondiente.
No hay articulación, y tristemente hay una gran estratificación. A primera, segunda y tercera vista parece una pirámide de clases de la Edad Moderna, tan ajena a la nueva sociedad líquida, que poco atrae a una generación que cree en la horizontalidad, la cooperación, la transparencia, lo mutable y que funciona en red.

Es hora de que las cabezas en política dejen de ser monárquicas, los linajes han demostrado históricamente no ser efectivos, esto sin contar que sólo anquilosan  las instituciones. Es hora de que surjan líderes, capaces de articular los distintos estratos, encausar a la gente en un sendero central. Es hora de que dejemos de vivir en el pasado y de la paja en el ojo ajeno, hagámonos cargo de nosotros, adaptémonos a una sociedad mutable, con otras escalas jerárquicas, que funciona en redes, para la cual la información es un bien común e innegable y lo material desechable.


A ver si somos capaces de tomarlo con autocrítica y algo de humor.

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