sábado, 17 de enero de 2015

PENTA: El conflicto que debería llevarnos a terapia de pareja

El sistema electoral, el crecimiento poblacional y las TIC’s han hecho que candidatearse sea un gasto que reventaría la capacidad de contar de muchos de nosotros. Las cifras que se oyen asociadas al caso PENTA son un pelo de la cola de los reales gastos de las campañas. Ya nadie hace discursos en la vega o regala su trabajo en las poblaciones. Los favoritos no se pasan por boca del vecino o el amigo, el crecimiento de los medios ha hecho que candidatearse sea una tarea profesional, de muchos profesionales. Diseñadores, publicitas, coach, periodistas, asesores de imagen, y un sinfín de profesionales que se fijan en cada detalle explicito, implícito o subliminal. No hay bolsillo que aguante. Pero si me regalan dinero puedo hacerlo, pero si me regalan dinero quedo comprometido. Es un sistema viciado, sin lugar a dudas.

Leí por ahí un artículo que hablaba de la inadecuada educación moral de los grupos de poder en Chile. Creo que independiente del estrato donde nos encontremos, sucederían cosas similares. En general la gente tiende a buscar el beneficio propio. Muchos de nosotros hemos bromeado con la necesidad de alguna donación de Farkas, y creo que, en general, no nos haríamos grandes problemas en aceptar “regalos” de ese tipo. Tener una moral intachable es mucho más difícil de lo que parece en el discurso y sin lugar a dudas es una tarea que requiere gente ejemplar. De todo esto, lo único 100% reprochable es la evasión de impuestos por parte del grupo PENTA bajo el alero de los políticos afectados, lo demás entra en el territorio gris de la ley, no así de la moral.

Sin embargo creo que, así como profesores y sacerdotes son considerados especiales ante la ley por representar la moral, parlamentarios y políticos deberían tener la misma carga, pues son los representantes de nuestros valores e ideales y esto parte por cumplir la ley. Me parece insólito, por decirlo menos, que permanezcan en sus cargos. Y no me refiero con esto a que no hayan renunciado, sino a que la ley les permita quedarse.

No he visto ninguna marcha en pos de exigir que esta gente salga de sus puestos. Nos burlamos, hacemos memes, escribimos artículos de blog, sin embargo allí siguen ellos, legislando sobre nuestras vidas, ganando buen dinero por ello y burlándose de las leyes que ellos mismos nos imponen. Que ellos permanezcan en sus cargos es reflejo de nuestra indiferencia al respecto, un círculo vicioso que disocia a los ciudadanos de sus gobernadores generando una relación patológica tantas veces vista en parejas que llegan al psicólogo. “En general ya ni le hablo, prefiero evitar toparme con él, pero si me dice que no puedo salir a la calle con escote me enojo y le grito, a veces llegamos a las manos. Al final salgo con otra polera”.  

Un delincuente asalta a alguien y lo amarramos con alusa plast a un poste sin ropa. Un grupo de políticos hace fraude por millones, promete favores que afectan el vivir de cada uno de nosotros, favores que eventualmente pueden ser dañinos para todos, se mantienen en sus puestos y nosotros seguimos pagándoles por representarnos y hacemos memes.


Entonces, ¿Qué vamos a hacer? ¿Mantener nuestra relación patológica, acordar nuevos términos en nuestra relación o divorciarnos de la mejor manera posible?  

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